Lo primero que tenemos que tener claro a la hora de decorar
nuestra mesa de nochebuena es que una mesa elegante no es una mesa recargada.
Es decir, aunque a día de hoy veamos en miles de revistas mesas de navidad
preciosas, llenas de detalles, recordar que es simplemente decoración, si os
paráis a pensarlo, veréis, que en
realidad la mesa no es cómoda y podría ocasionarnos más de una molestia.
Recuerda que un adorno nunca debe ser un estorbo. Por tanto, olvidaros de
colocar miles de colgantes del techo de vuestro salón.
Hay que evitar aislar
a sus invitados con elementos decorativos demasiado voluminosos.
Los candelabros y los centros de mesa, son los elementos más
utilizados en la decoración.
Las velas de los candelabros deberán ser blancas, de color
marfil o incluso rojas debido a la época en la que nos encontramos (olvidaros
de velas verdes, azules o rosas). Las velas solo deben ponerse en las cenas, y
si se encienden, se hace después de que los invitados se han sentado a la
mesa. En el caso de haber menores en la
mesa, podemos optar por no encenderlas dejándolas únicamente con un mero elemento
decorativo.
Para la comida de navidad deberemos optar por centros de
flores. Deberá se diseños muy bajos, para evitar molestar a nuestros invitados.
Se colocan muy espaciados entre sí, pensando en dejar sitio para las fuentes,
salseras y otros elementos que necesitemos colocar en la mesa.
Podemos optar también por otros elementos decorativos como
un tronco de árbol (siempre barnizado para evitar que se pudra) que nos servirá
además de pie de plato o unos cuencos con fruta.
(Si sois capaces de encontrar el tronco de árbol barnizado
seré vuestro fan número uno, llevo dos meses buscándolo para un Candy bar de
invierno y NADA… pero no pierdo la esperanza!!)
Además, os doy esta opción que he encontrado para una cena
tipo buffet.
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