Idealmente se realiza durante el último trimestre de embarazo, ya que así, es más probable que conozca el sexo de su bebé, por lo que puede realizar la fiesta de forma más personalizada.
Tradicionalmente, los baby showers sólo se celebraban para el primer hijo de la familia, y sólo las mujeres eran invitadas. El propósito original era que las mujeres compartiesen la sabiduría y las lecciones sobre el arte de convertirse en madre.
De acuerdo con el protocolo, la fiesta se centra en la entrega de regalos, por tanto, el baby shower debe ser organizado y preparado por un amigo íntimo en lugar de un miembro de la familia, ya que se considera de mala educación que las familias pidan regalos en nombre de otros familiares”
O lo que es lo mismo… una excusa perfecta para juntarse un grupo de amigas cuando una de ellas está embarazada y poder comentar las mil y una sensaciones que se sienten antes de ser mama.
Y eso mismo fue lo que organizamos este fin de semana.
El evento iba a ser por la mañana, por lo que creamos una
mesa tipo buffet, mitad dulce y mitad salada.
Siguiendo las tradiciones, sabíamos que no podía faltar la
ansiada “tarta de pañales”
presidiendo nuestra mesa.
No dudo, que a la futura mamá le sirva de “ayuda” en alguna ocasión.
Incluimos la inicial del nombre del futuro bebe a modo de decoración.
A estas alturas habréis adivinado que se trata de una niña…




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